viernes, 27 de mayo de 2011

Una de las mujeres más ancianas de Santa Cruz

De andar pausado pero con bastón en la mano, tiene la cabeza cubierta de cabellos blancos, la piel arrugada y los ojos aguados que reflejan los largos años que caminó por los destinos de la vida. Tiene dolencias en su cuerpo como todos los adultos de su edad, pero una mente lúcida que irradia muchas ganas de seguir viviendo. Ella es Irene Arteaga Zurita, una mujer de 100 años de edad, madre de 9 hijos, 30 nietos y 30 bisnietos que hoy celebrará el Día de la Madre.

Una mujer cordial. ¿Cómo está joven, qué quería? Fueron las primeras palabras de la amable ancianita, que después de una larga y amena conversación, trataba de explicar que la madre hace todo por sus hijos y lo ideal es que ellos hagan lo mismo con los suyos cuando están ancianitos. Nos da sus quejas y señala que tiene fuertes dolores en su espalda y una tos aguda que no la deja dormir por las noches. Pero dice que para mitigar esas dolencias acostumbra a rezar el Credo, el Padre Nuestro y el Ave María. ¿Quiere que le enseñe a rezar joven? Interroga nuevamente la astuta abuelita y da rienda suelta a su credo…Creo en Dios todopoderoso, creador del cielo y de la tierra, creo…

Crió a sus hijos en el campo. Sus primeros pasos en la vida los dio en los fértiles campos de su natal Samaipata, donde junto a su esposo labraron la tierra para cosechar alimentos para sus hijos. Sembraban maíz, yuca y frejol. Después de trabajar largos años, en busca de mejores días se trasladaron a la comunidad La Forestal, ubicada a 20 kilómetros de El Torno, donde también se dedicaron a la agricultura hasta el día que falleció su esposo hace 15 años. "No es fácil la vida, se sufre mucho", dice la mamá y abuela.

Nunca fumó ni bebió y es una fiel católica. Vivir 100 años no ha sido tan sencillo como parece. Doña Irene afirma que su secreto fue tener una vida sana, no beber ni fumar, porque recuerda que sus padres le inculcaron esos principios, los mismos que ella transmitió a sus hijos y trata de enseñarles a sus nietos y bisnietos. "Ahora ya no se le puede echar guasca a los muchachos porque los padres se enojan", agrega.

Desde niña siempre tuvo la costumbre de rezar y agradecer a Dios por las bendiciones recibidas en su familia.
Esas creencias persisten ahora y se expresan en su forma de ser.

Un recorrido por su vida. Jesús Rivera Arteaga (24), bisnieto de la señora Irene, cuenta que ella nació un 20 de noviembre de 1911 en Palermo, población ubicada en Samaipata y que desde hace 15 años vive sola tras el fallecimiento de su esposo, Nicolás Álvarez.

Actualmente, doña Irene Arteaga vive al cuidado de sus hijas Delicia Arteaga e Inés Álvarez; además de sus nietas Adaly Arteaga y Antonia Rivera en la comunidad de Santa Rita, ubicada a 32 kilómetros, sobre la ruta hacia los valles.

"Come de todo y siempre tuvo una vida sana, sin ningún exceso. Ella siempre nos cuenta eso y como comprenderá por la edad que tiene se queja de todo", dice Jesús, uno de los bisnietos que más asiste a la señora Irene.


20 De noviembre.Es la fecha del año 1911, cuando nació la señora Irene, según consta en sus documentos.

150 Personas.
Es la cantidad de descendientes que tiene la señora Irene, según estimaciones de sus familiares.

No hay comentarios:

Publicar un comentario